Olor a mandarinas...

martes, 24 de mayo de 2011

LAS RELACIONES DE PAREJA Y LA POLÍTICA


Maldecimos y nos indignamos ante lo que hace un partido político cuando llega al poder tras la desilusión y las promesas rotas,
los engaños. Pasan un tiempo haciendo campaña en el que son generosos (o algunos ni eso), llenos de promesas que luego estarán vacías.
Te hacen creer que piensan en tí y que eres importante, porque quieren tener tu voto, diciéndote así todo lo maravilloso que harán
por ti y haciendo buenas obras durante su campaña; pero luego, tras las elecciones todo cambia. Y entonces te preguntas tú dónde están
esas ayudas sociales, dónde están esas promesas y entonces llega el desastre... Ya parece que tú no eres tan importante como te hicieron
creer al principio y esque cuando estás en la cima, controlando millones de vidas juegas a ser Dios y te crees que todo vale.
Empiezas a malversar fondos y a recortar gastos sociales y olvidas tus ideales en los que querías que todos fuesemos iguales.
Cuando empiezas a ganar dinero, mucho dinero, más algún soborno que otro eres el rey o eres la reina acompañado de tus alfiles,
caballos y grandes torres, viendo todo lo que hacen te olvidas de los peones, de los ciudadanos de a pie. Ellos, tan pequeños y con sus
pasos de uno en uno parece que pueden vivir con lo que sea y empiezas a comer con el enemigo... Entonces, cegado por la ambición en vez
de ayudar al más débil te cambias de vagón en el tren por no ir en otra que no sea primera clase. Y los peones aguantan y aguantan,
y lloran por su situación pero sonríen cuando le dices que todo irá a mejor, cuando ya te has olvidado de ellos. Pobres ingenuos.
Así, cuando conoces a alguien que te gusta haces lo que sea por impresionarle, te rompes la cabeza para impresionarle y, mira por donde,
esa persona hace lo mismo. Entonces se limitan los NO como respuesta, de manera que lo único importante esque la otra persona se sienta
importante. Te vuelves loco por estar con ella y te vuelves loco por hacer el amor. Haces mil cosas por conquistarla y pasas distintas
etapas hasta que al final la consigues y, cuando la tienes estas contento por tenerla y te sientes satisfecho. Y dices adios a las inseguridades
porque lo que tienes es mucho más fuerte y sabes que esa persona está ahí para ti, como lo estás tú para ella...
Y con la seguridad, se va el romanticismo porque algo que posees siempre pierde su atractivo, aunque sea sólo un poquito. Entonces ya
no te esmeras tanto por agradar a la otra persona, o lo haces siempre que no tengas que hacer un sacrificio. Ya no la necesitas porque
de repente parece que ha estado ahí toda la vida. Y entonces haces cosas que no harías si no hubiesen pasado las elecciones y hubieses
ganado, sin pensar en que hay elecciones cada cuatro años.
Y, al mismo tiempo que está una chica desilusionada porque ve que se ha ido la magia,o quizá ya existió, o habrá un principe que la
secuestrará en traje y la hará feliz y segura; un pueblo está harto de promesas rotas y de ver que la crisis siempre la pagan los mismos.
Es muy fácil quedarse llorando en el salón o escuchando música triste en el ordenador pero si no haces nada, no consigues nada.
No te lamentes, o asimila que no hay magia, resignándote, o plántale cara al amor, pide explicaciones o fúgate sin explicación
hay mucha carne en el asador; de la misma manera el pueblo, en vez de criticar; deberá de actuar o resignarse a vivir siempre
en la misma situación, con un marido infiel que le da a las amantes todo su poder.



Lucía Soto Sanabria

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