Olor a mandarinas...

viernes, 29 de abril de 2011

odio buscar un olor que no existe

odio buscar un olor que no existe
no hay nada peor que no poder esperar nada de una persona

nada peor que pasar una vida pensando en la muerte

nada peor que convertir algo vivo en inerte

que sentir el frío acero de una daga clavada en el pecho

y la culpabilidad de ser un hacha

que cortó tantos árboles
felices e infelices

da igual

y las cicatrices de las muñecas

que antes fueron sangre seca

quizá no debí pasar nunca del amarillo

pues ya nada tiene sentido

discos que no se reproducen en ningún sitio

damas que ya no buscan habitar en un castillo

y venden sujetadores feos en cualquier mercadillo


cámaras rotas
y gente que roba

a humildes campesinos

mientras los nobles se dejan todo en un casino


no hay nada peor que no poder esperar nada de una persona 


Sofía

1 comentario:

  1. hay un olor extraño en la cabeza de los peces que no nombras, en las ruinas de un mercadillo caducado de gente y prendas de vestir, un olor que se palpa incluso entre la carencia que hay entre los huesos y la ropa y los globos y los párpados. Un olor raro, diferente, que puede desarollarse, cohabitar, entrelazarse entre dos bocas si alguien sigue tirando pedos y al final encontrará un camino seguro a una realidad tan firme como un pene o un plato de penne.

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